Imagino que a las alturas que puedas leer e interiorizar esto, ya tendrás una opinión muy formada sobre mí como persona. Es extremadamente probable que para ese momento yo también sea una persona totalmente diferente. Después de todo, aún no has cumplido dos años.
¿Por qué te escribo? Porque estoy asustado. Quizá lo intuyas ya, pero la adultez no te da poderes mágicos y te convierte en un ser estoico y capaz de todo. Y porque quiero animarme, y animarte, pensando en lo complicado que se ve todo ahora y lo sencillo que lo veremos cuando tú puedas entenderlo.
Hace poco que mamá y yo dejamos de vivir juntos. Será lo más natural para ti cuando crezcas, y posiblemente si estás entendiendo esto quizá hasta te hayas enamorado un par de veces ya. Sin embargo para mi, como hombre y persona, está siendo muy difícil. Quería pasar mi vida con ella. Me esforcé tanto, para terminar teniendo que admitir con impotencia que no estábamos hechos el uno para el otro, que ahora me siento completamente perdido.
Todos, menos tu, por suerte, hemos sufrido mucho las últimas semanas. Pero ya todo se está tranquilizando. No sé qué va a ser de todos nosotros, y no voy a hablar del futuro porque ese solo lo conoces tú. Pero quiero que sepas, sea cual sea la situación en la que lees esto, que tú eres lo que me ha sostenido durante el derrumbe de mis sueños y la perdida del amor. Eres de hecho la razón por la que estoy completamente decidido a no mostrar signos de que nada se ha derrumbado y seguir progresando.
Estas memorias en vivo no son para contarte un pasado que posiblemente ya conozcas al dedillo. Todos acabamos hartos de las batallitas de nuestros padres, aunque como padre tuyo tampoco podré evitar meter mis batallitas.
Son para hablarte de nuestra vida juntos. De como vivo a tu lado, como se desarrolla nuestra vida. De lo excitado que estoy de compartir este momento de mi vida contigo y de lo terriblemente asustado que estoy de que vaya mal. De cada pequeña cosa que hablemos, aprendamos o sintamos juntos. Por si algún día no estoy para recordártelo, o la memoria me abandona.
Bienvenido, hijo. Y espero que la persona que encuentres aquí no te decepcione. Posiblemente vas a ver cosas que te haya ocultado toda la vida, por orgullo, porque quiero cambiar, o porque me asustan. Quizá, muy posiblemente, la mayoría de esas cosas ya hayan desaparecido. Eso espero, estamos en esta vida para progresar como personas.